viernes, 13 de marzo de 2015

El más necesario homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente




Coincide este recién estrenado blog, con uno de los acontecimientos que nunca nunca debemos olvidar, y creo tenemos el incuestionable deber de recordar por más años que pasen. Creo le debemos demasiado si, y quien opine lo contrario pienso no es consciente de ello o hay algo que no lo deja ver. Llamo deber, porque cuando alguien dedica y vuelca su vida a algo tan importante como es la naturaleza y pretender que se conozca y proteja a capa y espada, y lo que resulta más importante, con verdadera pasión. Porque cuando alguien tiene la perseverancia y capacidad de cambiar, y sensibilizar a una sociedad entera, la fuerza de enfrentarse a lo que nadie se quiso enfrentar, e inculcar valores tan necesarios en el desarrollo y evolución de la vida, y para colmo consigue que ello perdure por los siglos de los siglos…, esa persona merece ser recordada, siempre.
Es un honor para mí dar comienzo a este blog que va de aprendices y apasionados de la naturaleza, haciendo mi más sincero homenaje a esa persona que significó tanto para ella y más concretamente para la naturaleza ibérica, en el 35 aniversario de su muerte.
No voy a contar aquí, lo que miles de medios han dicho ya sobre Félix Rodríguez de la Fuente y  que creo todo el mundo sabe y conoce muy bien. Todo el mundo conoce sus inigualables programas de radio y televisión, sus carismáticas aventuras, sus excelentes publicaciones y sus magistrales palabras. Simplemente quiero con esta entrada rememorar lo verdaderamente importante que significó su vida y su dedicación plena a cambiar el mundo. Pretendo sencillamente hacer que permanezcan y no simplemente se queden en el recuerdo, los cambios tan sustanciales y tan necesarios por entonces, que gracias a el se produjeron. Luchó contra viento y marea en un momento tan crítico de la historia política y social de España, se enfrentó a un mundo lleno de enemigos, lleno de barreras, anteponiéndose a todo ello. Fue quizás su mejor aliado, esa fuerza interior que le impulsaba a realizar lo imposible, y que gracias a ella llegó hasta donde llegó.
Recordemos al gran naturalista y gran luchador, Félix Rodríguez de la Fuente, porque será inigualable, y porque su vida tuvo el mejor sentido que se hubiese imaginado. Y quizás su muerte aunque llena de tragedia, sirviese para algo, para que perdurasen siempre sus sabios conocimientos sobre la vida y la madre tierra como el decía, y unos valores que transmitió y que hicieron cambiar mucho, y que nunca, deberemos olvidar.